No creo que sea completamente inútil para contribuir a la solución de los problemas políticos distanciarse de ellos algunos momentos, situándolos en una perspectiva histórica. En esta virtual lejanía parecen los hechos esclarecerse por sí mismos y adoptar espontáneamente la postura en que mejor se revela su profunda realidad.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET

martes, 15 de noviembre de 2016

Los años de Madridgrado de Fernando Castillo, y, Madrid, ciudad “extranjera”, revolucionaria y comunista.


Vuelve Fernando Castillo a El Polemista con este Los años de Madridgrado (Ed. Fórcola), anteriormente y en la misma editorial lo había hecho con los excelentes Noche y niebla en el París ocupado y De la Ocupación a Mayo del 68, y ahora deja el universo Modiano para ahondar en el sentimiento antimadrileño durante la Guerra Civil de los escritores y periodistas del bando nacional. El autor ya había publicado Capital aborrecida, Madrid y el arte nuevo 1925-1936 (Ed. Polifemo).
Es a lo largo del siglo XIX cuando, especialmente en la literatura, aparece un sentimiento antimadrileño y antiurbano que se acentuará a lo largo de la centuria y que en los años de la Guerra Civil y la posguerra, convierte a Madrid en una ciudad aborrecida y culpable para los ganadores de la guerra. En realidad el fenómeno de rechazo a las urbes modernas que también se ha dado en Europa, coincide con el surgimiento de las sociedades modernas y se expresa a través de la literatura, el arte y el discurso político en España entre 1898 al compás de la implantación del régimen liberal y la industrialización como rechazo de lo urbano en favor del campo, y 1945. En realidad el fenómeno de la idea de la Arcadia feliz y la prédica antiurbana se remonta a la Antigüedad.
Se trata de una idealización del campo y del nativismo de la vida campesina en contraposición a las ciudades de fábricas y masas obreras con sus reivindicaciones, lo que generó temor y rechazo hacia las nuevas formas de vida por parte de las clases medias conservadoras españolas; a ello se sumaba la condición de Madrid como capital de un sistema político desacreditado a finales del siglo XIX y como la encarnación y la esencia del sistema político surgido de la Restauración.
Es el caso de los escritores y artistas del 98 que se mostraron muy críticos con el modelo de ciudad moderna, masificada, tecnificada e industrializada.
Como corolario el afianzamiento de las actitudes agraristas y castellanistas que se habían iniciado con el carlismo anteriormente y a las se sumaría el desarrollo de los nacionalismos vasco y catalán.
Posteriormente la Generación del 14, a pesar de su vocación europeísta, criticará de Madrid sus limitaciones como ciudad moderna en comparación con otras europeas.
La idea de Ortega y Gasset, la modernidad de la sociedad española pasaba por la superación del tradicional dilema campo-ciudad en todos los aspectos, también en el literario, en favor de todo lo que significaba la urbe.
A finales de los años 20 las reivindicaciones obreras y la creciente intervención de las clases populares alimentaron actitudes antiurbanas tradicionales que coincidían con otras próximas al fascismo.
La llegada de la II República y el papel que jugó Madrid en ello confirmaron los temores de los que creían que la ciudad estaba sufriendo un proceso de plebeyización que revelaba la existencia de una amenaza revolucionaria. La reacción inmediata fue el fortalecimiento del ruralismo de raíz castellana que había surgido en el siglo XIX como reacción a la industrialización y al liberalismo. Y esa antimodernidad se incorporará rápidamente a grupos de corte autoritario y entre ellos al falangismo.
“En lo que se refiere al sentimiento antimadrileño, la Sanjurjada tiene una importancia esencial, pues representa la primera de las tres fechas –con el 18 de julio y el 7 de noviembre de 1936- de otros tantos fracasos de antirepublicanismo que forman las efemérides del martirologio de los sublevados. La necesidad de justificación de estos fiascos, cada vez más frustrantes y dolorosos, pasaba indefectiblemente por la culpabilización de la capital y de sus habitantes, por la conversión de la urbe en el paradigma de lo odiado, en la metonimia de lo republicano y, más adelante, de lo comunista, de lo soviético.”
Durante la Guerra Civil el Madrid republicano se convirtió en una absoluta obsesión para los sublevados  que plasmaron una visión de Madrid tan crítica como reaccionaria que se mantuvo hasta los años inmediatos de posguerra y que se puede resumir en el término “Madridgrado”, acuñado por Queipo de Llano y luego convertido en el nombre de una novela de Francisco Camba publicada en 1939. Es la idea de una urbe roja, comunista y extranjera, sucursal de Moscú y sucesora de Petrogrado creada por periodistas y escritores del bando nacional. El modelo que se contraponía era el Madrid de finales del siglo XIX idealizada como ciudad donde vivían patronos y menestrales (no obreros) en un ambiente de sainete y alegría.
Al mismo tiempo, el castellanismo mencionado de principios de siglo había evolucionado al falangista antiliberal, tradicionalista y radical, tendría consecuencias más adelante cuando aún se creía que se podía vencer a la modernidad: “La oligarquía remolachera y triguera local vio en 1936 la oportunidad histórica de imponerse tanto a la capital como a otras regiones de España, orientando al Estado que surgía con la sublevación alrededor de la idea castellana. Ahora, el intenso nacionalismo de instituciones como el Ejército o de la mayor parte de las fuerzas políticas sumadas a la rebelión permitía aspirar a la castellanización del nuevo régimen.”
Y la imagen de Madridgrado le debe mucho a los huidos de la capital en plena guerra, desempeñaron un papel trascendente en Burgos o Salamanca, -modelo ideal históricamente de la urbe hispana por otra parte -“contribuyeron al desarrollo de una actitud nostálgica hacia Madrid que tenía mucho de romántica y cuyo objeto era una ciudad inexistente como la de principios de siglo, sino también la extensión del odio hacia la capital, convirtiéndola en una referencia esencial entre los sublevados.”
El fin de la guerra trajo planes urbanísticos nuevos en los que se revelaba una voluntad de transformación encaminada a suprimir los rasgos esenciales de la ciudad que se consideraba hostil al nuevo régimen. Había que hacer una capital acorde y se miró a los modelos urbanísticos de la Alemania nazi y la Italia fascista aunque pasados por el tamiz historicista que situaba a los Austrias por el máximo momento de gloria.
“En 1939, Giménez Caballero, parangonaba a Franco con Felipe II, pues si el monarca había instalado en Madrid la capital en 1561, el general la había redimido mediante su conquista.”
Los planes de ordenación urbanística de Madrid tras la guerra, como el de Pedro Bigador en 1942, recogen la idea del Madrid azul, entre ellos destaca la fachada del Manzanares, calificada luego de “imperial” y ante todo la plaza de Cibeles  junto con el Paseo de la Castellana como respuesta a la apoteosis popular de las zonas del centro de la ciudad, en un primer momento tenían reservado un destino mayor que la Plaza de Oriente que en contra de lo previsto acabaría siendo el centro representativo del franquismo.
Y el primer alcalde del Madrid franquista sobre la ciudad, Alberto Alcocer: “debe ser puesta sobre la mesa de operaciones”, como el desfile de la victoria, “primer acto de carácter fascista celebrado en la capital y el primero de estas características que vieron los madrileños, y que, años tras año, les fue repetido de manera incansable, como si la guerra hubiese acabado  unos días antes, hasta 1975.”
Y con gran acierto Fernando Castillo cita a Antonio Elorza en su “La modernización política de España”, en la que magistralmente explica que el franquismo y la parte sustancial de las fuerzas políticas que lo apoyaban, más que una revolución conservadora era una contrarrevolución que, siguiendo la estela del integrismo surgido a finales del siglo XVIII, pretendía borrar toda huella de la España liberal y reformista.
O a Santos Juliá, que recuerda que a quienes llegaban a Madrid la ciudad les parecía una fortaleza sitiada por un anillo de miseria que la rodeaba por todas partes, una sensación que compartía el propio Franco, los lugares que recogió Martin Santos en Tiempos de silencio.
“Durante estos años, las críticas a Madrid eran sobre todo críticas al franquismo, el régimen que había impulsado la idea de Madridgrado. Unas críticas que en este caso procedían exclusivamente de los nacionalismos periféricos, especialmente del catalán y del vasco, empeñados en identificar la ciudad, otrora símbolo de la revolución, con la dictadura. Para ellos, Madrid siendo la capital aborrecida.”

Por este Los años de Madridgrado, y es una de las mayores aportaciones del libro aunque la he dejado en un segundo plano en esta entrada por la finalidad divulgativa de este blog y la extensión razonable de la reseña, Fernando Castillo desliza el bisturí no solo histórico e ideológico de la obra literaria que dándole la razón a Dionisio Ridruejo sostiene que el testimonio de lo vivido (en este caso de la guerra) lo recoge antes el novelista que el historiador debido al papel que juega la imaginación a la hora de ir más allá de los datos y de recrear ambientes y mentalidades; quizá por eso Fernando Castillo ha demostrado lo que se puede hacer con el universo Modiano y repite el ejercicio de erudición y de investigación tanto en lo histórico como en lo literario.
(A ello se suma claro está el contexto, que la literatura sobre el llamado “Madrid Rojo” constituye un género literario que tuvo notable éxito entre público y escritores partidarios de los sublevados).

Este libro no es solo un libro de historia, lo es de literatura y de arquitectura, en realidad engloba todo el universo de Madrid en el recorrido histórico, justamente el campo en el que Fernando Castillo es original y brillante,  por aquí pasan perfectamente enmarcados con su obra Agustín de Foxá, Ernesto Giménez Caballero, Concha Espina, Francisco de Cossío, Wenceslao Fernández Flórez, Rafael López de Haro, Francisco Camba, Tomás Borras, Jacinto Miquelarena…


Una vez más la edición de Fórcola es impecable, a la extraordinaria bibliografía se suma el imprescindible en estos casos índice onomástico y el buen gusto a la hora de editar que pasa por el acierto de la cubierta con la Puerta de Alcalá con el escudo de la URSS y los retratos de Maksin Litminov, Iósif Stalin y Kliment Voroshílov en el Madrid de 1937.

Podrán encontrar abundante tema relacionado en Indice completo de EL POLEMISTA: Vuelve Fernando Castillo a El Polemista con este Los años de Madridgrado (Ed. Fórcola) : http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/08/indice-completo-hasta-septiembre-de-2016.html



lunes, 31 de octubre de 2016

Born to Run, de Bruce Springsteen, y la honestidad necesaria.


Valiente y evidenciando que no es una estrella al uso, Bruce Springsteen vuelve a sorprender a sus seguidores, esta vez con una autobiografía escrita durante siete años, abiertamente honesta muy diferente a lo habitual en afamados personajes del espectáculo.
Desde su infancia refugiado en su abuela en la más completa humildad con un padre de origen irlandés, alcohólico, con graves problemas mentales que incluían la violencia y que Bruce ha tenido como un enemigo interior y brutal toda su vida.
Pero ya avisa, y habla de la casa de sus abuelos:
“El poder hipnótico y desastroso de aquel ruinoso lugar y aquellas personas nunca me abandonará. Hoy sigo visitándolos en mis sueños, vuelvo una y otra vez, anhelo regresar. Era un lugar en el que sentía una seguridad absoluta, una licencia para hacer lo que quisiese y con un horrible pero inolvidable amor sin límites. Me arruinó y me hizo ser quien soy: Me arruinó en el sentido de que durante el resto de mi vida tendría que esforzarme por crearme unas limitaciones que me permitiesen llevar una vida de cierta normalidad en mis relaciones.” Springsteen nos está avisando, su música es una huida, y sus historias son en parte, aquello de lo que huye.
Para el artista en el catolicismo existían la poesía, el peligro y la oscuridad interior, toda una fuente de inspiración en sentido positivo y negativo, además el lector va a encontrar alusiones directas a canciones y a qué las motivó, en algunos casos de manera muy simbólica, un buen conocedor del genio va a pararse muchas veces para disfrutar esas historias, su origen, también italiano, su madre además de su alegría, le pagó su primera guitarra:
“Trabajo, fe, familia: este es el credo italiano que nos han inculcado mi madre y sus hermanas. Ellas lo viven. Creen en él. Creen incluso en los momentos en que esos mismos principios las han decepcionado terriblemente.”
A Bruce le escupieron en sus primeras actuaciones, no era un mundo en el que encajara, ni como greasers (pobres), ni como rah rahs, ni como negro, no era nada de eso y pagó su precio inicial.
Sus influencias musicales, previsibles, que van desde Elvis Presley desde la infancia a Sam Cooke o los Beatles, de Bob Dylan a Woody Guthrie o Gary U.S Bonds, de los Rolling Stones al punk setentañero.
Pasan los años, mil historias, bandas iniciáticas y los primeros discos, no quiero quitarle la magia a este Born to Run (Ed. Random House), doy un gran salto, en la E-Street “había decidido acabar con la democracia”, sobre The River como canción para que se entienda el valor de las historias que cuenta este libro, mucho después:
“Era solo un tipo en un bar hablándole a un extraño sentado a su lado. Basé la canción en la quiebra de la construcción en la Nueva Jersey de finales de los setenta, la recesión y los tiempos difíciles que afectaron a mi hermana Virginia y su familia. Había visto como mi cuñado perdía su bien remunerado empleo y tenía que trabajar duro para sobrevivir sin quejarse. Cuando mi hermana la escuchó por primera vez me abrazó y me dijo: es mi vida.”
Lo personal más íntimo, no falta en ningún momento, Julianne Phillips, su primera esposa, no puedo evitar acordarme de la estrofa de una canción desapercibida como fue  With every wish de Human Touch (1992): “ Me enamoré de la hermosa Doreen, Era la cosa más bonita que esta ciudad había conocido, la cortejé y la conquisté, Pero me ponía celoso cada vez que otro hombre aparecía en el camino, Y mis celos me hicieron que la tratara de manera cruel y mezquina…” La misoginia, admitida en esta biografía, la achaca a sus vivencias infantiles y las vincula a su padre.
Patti Scialfa, madre de sus tres hijos cumplirá un papel central y salvador en su vida posteriormente que sigue manteniendo:
“Ella es una revolución pelirroja encarnada en una sola mujer: belleza llameante, Reina de mi corazón, camarera, músico callejero, chica de Jersey acostumbrada a las dificultades, gran compositora de canciones, neoyorkina durante diecinueve años, una de las voces más bellas que he oído, lista, dura y frágil. Cuando la miré, vi y sentí mi mejor yo.”
Otras confesiones, que van desde sus carencias vocales a pesar del trabajo para superarlas o sus depresiones paralizantes son parte de un libro que no habrá seguidor de Bruce Springsteen que pueda pasar por alto.
No es habitual este tipo de libro en El Polemista salvo en el caso de Bruce Springsteen, es algo personal; este libro ocupará un lugar preminente en la biblioteca de cualquiera de sus fans, pero recomiendo muy encarecidamente que sea descubierto por su lectura, no por lo que sobre él se escriba. Solo cumpliré parcialmente su deseo. Bruce, sobre este Born to Run:
“La he presentado como una larga y ruidosa plegaria, mi truco de magia. Esperando que hiciese tambalear tu alma para luego ser traspasada a otros, para legar su espíritu, para ser leída, escuchada, cantada y alterada por ti y por tu sangre, para que reforzase y ayudase a dar sentido a tu historia. Y ahora ve y cuéntala.”

Por fortuna seguimos teniendo héroes, gracias Bruce.

En El Polemista encontrarán más bibliografía sobre Bruce Springsteen:









jueves, 8 de septiembre de 2016

La paradoja del poder alemán de Hans Kundnani, y, la semihegemonía en Europa.


Como dice José Ignacio Torreblanca en el prólogo de este La paradoja del poder alemán (Ed. Galaxia Gutenberg), hoy la cuestión no es cuanto quieren Francia y los demás países europeos atar a Alemania, sino cuanto quiere Berlín invertir en el mantenimiento de la eurozona en funcionamiento y hasta cuando querrá hacerlo.
Hans Kundnani afirma que Alemania está sufriendo una regresión y olvidando las lecciones que aprendió en la segunda mitad del siglo XX está “desandando su largo camino hacia Occidente”.
El análisis de la cuestión alemana desde su origen es necesario, Kundnani lo aborda magistralmente, aunque desgraciadamente La paradoja del poder alemán termina inevitablemente en 2015 y en el análisis final aunque recoge acontecimientos determinantes como la crisis de Ucrania y la anexión rusa de Crimea junto a la crisis de los refugiados en la que ahora Merkel tiene una posición contraria a la del año pasado, no llega hasta dos hechos que serán más determinantes si cabe: el Brexit y el rápido crecimiento del euroescepticismo y el populismo ultra de la Alternativa por Alemania (AfD).
La realidad es que la evolución de varios países europeos ha entrado en una fase de total incertidumbre que hace muy difícil prever la evolución de la política exterior de Alemania y su situación final en Europa y en el mundo, pero esto solo afecta al epílogo del libro, conocer desde el principio cómo hemos llegado hasta aquí es un mérito inapelable de este libro.

Tras la unificación alemana en 1871 hasta 1945 el país ocupó ese espacio semihegemónico en Europa lo que provocó cierta inestabilidad en el sistema internacional, la cuestión alemana era una cuestión estructural y la política exterior germana también recibió una influencia del nacionalismo representada en una especie de “misión de Alemania” que podría llamarse ideología.
“Este nacionalismo romántico fue definiendo a Alemania como algo opuesto a Occidente. En la segunda mitad del siglo XIX los nacionalistas alemanes definieron la Kultur alemana como algo opuesto a la Zivilisation francesa o incluso occidental, en sentido amplio. Como dice Michael Hughes, ha habido un rechazo intelectual por parte de algunos nacionalistas alemanes de las ideas y modelos occidentalizantes, y una búsqueda de un estilo alemán tanto en pensamiento y política como en la organización social que no era solo diferente, sino superior, al estilo occidental.”
Y sobre todo el rechazo al liberalismo político tal y como se desarrollaba en otros Estado-nación occidentales como EEUU, Francia, Reino Unido… de forma que el sentido de excepcionalidad alemán se convirtió en el núcleo de su nacionalismo, todo ello en un clima de gran triunfalismo y de misión histórica, y aunque Alemania ya se definía como Reich, o imperio, para cumplirla necesitaba más territorio. Si bien algunos creían en la Mitteleuropa, un proyecto de integración continental bajo la hegemonía alemana, otros como el canciller Bernhard von Bülow (1900-1909), pensaban que debían ampliar su imperio a Asia y África como otras potencias europeas, no fue fácil entre 1880 y 1914 la convivencia entre las dos ideas del imperio, la Europapolitik y la Weltpolitik (Política mundial).
Tras la derrota en la I Guerra Mundial el objetivo de la diplomacia alemana en lo que luego se convirtió en la República de Weimar era ante todo recuperar la independencia y la soberanía, excluida de la Liga de Naciones y condenada al ostracismo y al resentimiento.
En 1933 tras la llegada de Hitler, el revisionismo alcanzó sus cotas más virulentas hasta convertirse en el mayor, más brutal y más ambicioso proyecto de reforma de Europa en la historia.
Así, entre 1871 y 1945, la política exterior alemana había estado definida por una compleja interacción entre factores estructurales y factores ideológicos.
La República Federal de Alemania nacida en 1949 hasta 1990 quedó ensombrecida por la Guerra Fría y el pasado nazi, representó una clara ruptura con la política exterior anterior y se dividió en dos tendencias: una idealista iniciada por Konrad Adenauer y la idea de Westbindung y una realista que comenzó con Willy Brandt y su Ostpolitik.
“Los principales argumentos de la política exterior de Alemania Occidental hasta la reunificación se centraron en la nación y su relación con Occidente. La seguridad y la rehabilitación –dos objetivos fundamentales- requerían una integración internacional y, sobre todo, establecer lazos con Occidente, lo que se llamó Westbindung. Pero el desarrollo de dichos lazos hizo más profunda la división de Alemania: existía una tensión entre la seguridad de Alemania Occidental y su relación con Alemania Oriental. Por ese motivo surgieron dos maneras de ver la política exterior de Alemania Occidental: una que buscaba fortalecer el Westbindung, incluso a costa de hacer aún más profunda la división alemana, y otra que ponía el énfasis en la unidad sobre todas las cosas, y por ende rechazaba la Westbindung si su coste iba ser aumentar la separación.”
Así, si en la etapa anterior el nacionalismo se identificó con la derecha, a partir de 1949 el centro izquierda será más nacionalista en política exterior que ponía su foco en la idea de paz y reunificación mientras que la derecha se basó en un idealismo en política exterior, todo ello en el contexto de la Guerra Fría, en ambos casos con éxito.
Tras la reunificación de 1990 se eliminan los condicionantes que habían configurado la etapa anterior y al aumentar la presión sobre Alemania para que contribuyera a resolver problemas globales, especialmente para que modificara su posición respecto al uso del poder militar, su política exterior evolucionó de manera compleja y en ocasiones inesperada. Esta evolución se construyó sobre la competencia entre la memoria colectiva de los alemanes como perpetradores y como víctimas con un factor determinante para Hans Kundnani, mientras la economía alemana se ha ido haciendo más dependiente de las exportaciones, en la década del 2000 la política exterior alemana se volvió más realista.
Con la inclusión de la RDA, la República Federal había añadido a su población 17 millones de habitantes, convirtiéndose de pronto en un país mayor que Francia o el Reino Unido, pero antes de que sucediera la reunificación generaba cierta inquietud en Europa.
“Durante la era Kohl el temor a la relajación de la Westbindung no se materializó. Alemania continuó siendo parte de Occidente. De hecho, junto al presidente Mitterrand, Kohl continuó presionando para seguir adelante con la integración europea, y tras la reunificación, se avino a dar el que seguramente fuera el paso más decisivo en la historia de la integración europea: la creación del euro.”
También aparecieron en los noventa debates sobre el uso militar, sobre todo tras el conflicto de los Balcanes. Surgió entonces una tensión entre la reticencia de Alemania a utilizar la fuerza militar y su compromiso con el multilateralismo, especialmente el Atlanticismo. Esta tensión, que definiría los debates sobre política exterior en la Alemania de los noventa, salió a la superficie por primera vez durante la Guerra del Golfo en 1991 (en la que ofrecieron un apoyo militar significativo a EEUU), a la que la opinión pública alemana se oponía de plano. Hasta entonces Alemania cumplía sus obligaciones en la OTAN pagando la factura pero mantenía su prohibición constitucional de actuar fuera de su “zona”, pero EEUU presionó para que los alemanes asumieran un papel más activo. Vendrían algunas pequeñas intervenciones como Camboya en 1992 o Somalia en 1993, y tras la intervención de la OTAN en la antigua Yugoslavia en 1994 el Tribunal Constitucional alemán determinó que Alemania podría participar en cualquier operación fuera de su zona si esta estaba sancionada por Naciones Unidas y siempre que aprobara el Bundestag.
La unificación también tuvo un efecto económico determinante y la industria alemana tuvo su propia transformación.  El fin de la Guerra Fría provocó la aparición, en las fronteras de Alemania, de una serie de economías con bajos costes y trabajadores especializados. Entre 2005 y 2010 las empresas alemanas comenzaron a reubicar sus centros de producción, que trasladaron a países como la República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia, países que habían entrado en la Unión Europea en 2004.
Alemania se sometía a diversas reformas estructurales bajo el mandato de Schröder mientras disfrutaba de una economía global boyante. Estados Unidos rebajó los tipos de interés a niveles históricos para estimular la economía tras el estallido de la burbuja de las empresas .com y las economías emergentes seguían creciendo a gran velocidad, lo que significaba que la demanda de productos alemanes seguía alta (…) Sin embargo, y aunque esto supuso un acicate para los exportadores alemanes, el boom de los créditos creó problemas que, a la larga, llevarían a una situación de conflicto.”
Lo que sucedió desde la creación del euro, fue que aumentaron los desequilibrios entre las economías de la eurozona, sobre todo entre países con superávit comercial como Alemania y países con déficit comercial como Grecia.
También el hecho de que la economía alemana dependiera más de la demanda de fuera de Europa propició que su política exterior fuera cada vez más realista, prueba de ello es la relación con Rusia, Schröder llegó a calificar a Vladimir Putin como un “demócrata impecable” en otra paradoja alemana. Al mismo tiempo se estrecharon mucho las relaciones con China. En 2005 Ángela Merkel sustituye a Schröder al frente de una coalición entre democristianos y socialdemócratas, y aunque nunca ha llegado a llevarse tan bien con Putin como su antecesor, siguió adelante con el proyecto Nord Stream, se opuso a incluir como miembro de la OTAN a Ucrania y Georgia y mantuvo con Rusia su “alianza de modernización”. Con China a pesar de algún roce en materia de derechos humanos se siguió con el realismo como política exterior impulsada por las exportaciones.
Desde el comienzo de la crisis del Euro en 2010 la evolución se explica por las transformaciones registradas en la identidad nacional  y en la economía alemana  que se produjeron desde la reunificación y el estallido de la crisis, esta colocó a Alemania en una posición extraordinaria de poder que aprovechó para imponer sus preferencias al resto de Europa y que ha contribuido de manera importante a su inestabilidad, curiosamente siendo un agente asertivo en Europa pero no fuera de ella, paradójicamente no mantiene las aspiraciones fuera de países como Francia o el Reino Unido.
La debacle griega de 2010 colocó a Alemania como principal país acreedor y podía imponer sus condiciones a los países deudores a cambio de un acuerdo para avalar su deuda y reducir así los intereses que habían de pagar. Alemania culpó a los países deficitarios de la crisis, en ningún caso vio en el comportamiento irresponsable de sus bancos prestando sin condiciones  una causa de lo sucedido y gran parte de su análisis lo hacen desde el victimismo y la política de Merkel se ha centrado en no pagar a los países responsables en términos fiscales, en prevenir la ruptura del euro y en mantener la estabilidad de los precios evitando inflación.
Dado que al comienzo de la crisis financiera en 2008 China y Alemania se habían encontrado juntas como las dos principales exportadoras del mundo se produjo una alineación poscrisis entre ambas ejerciendo una presión deflacionaria y resistiéndose a rectificar los desequilibrios económicos.
En Europa, Alemania buscaba universalizar su historia y rehacer Europa a su imagen y semejanza, ha exportado reglas pero no normas, de ahí que sus condiciones a los países deficitarios hayan sido vistas como imposiciones y como parte de un nuevo imperialismo económico, pero lo cierto es que a diferencia de China y su neomercantilismo y crecimiento militar, la paradoja alemana combina asertividad económica y abstinencia militar.

Como comentaba al principio de esta reseña La paradoja del poder alemán de Hans Kundnani es un análisis excepcional sobre el lugar que Alemania ha ocupado y ha intentado ocupar a lo largo de su historia, está llamado a ser un referente en la cuestión, ayuda desde luego la excelente edición española de Galaxia Gutemberg, el libro aporta un valioso apartado de Notas y el imprescindible índice onomástico en estos casos.


En EL POLEMISTA son numerosas las reseñas sobre temas directamente relacionados con Alemania, su historia y su política, están todos en el índice completo del blog hasta la fecha: http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/08/indice-completo-hasta-septiembre-de-2016.html


lunes, 1 de agosto de 2016

INDICE COMPLETO HASTA SEPTIEMBRE DE 2016


AÑO 2016

Gula de María Pilar Queralt del Hierro, y, el país que celebra todo en la mesa.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/07/gula-de-maria-pilar-queralt-del-hierro.html

Arabia Saudí ante sus desafíos en Vanguardia Dossier (nº 61), y, ¿un proyecto de cambio imposible?

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/06/arabia-saudi-ante-sus-desafios-en.html

Acerca de la conquista árabe de Hispania de Felipe Maíllo Salgado, y, la invención mítica de la historia.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/05/acerca-de-la-conquista-arabe-de.html

Dioses útiles, naciones y nacionalismos de José Álvarez Junco, Breve historia del mundo de Juan Pablo Fusi, y, necesitados de análisis racional.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/04/dioses-utiles-naciones-y-nacionalismos.html

China, la nueva ruta de la seda en Vanguardia Dossier (nº60), y, ¿la expansión china imparable?

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/03/china-la-nueva-ruta-de-la-seda-en.html

La desfachatez intelectual de Ignacio Sánchez-Cuenca, y, la rebelión de los politólogos (de algunos).

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/03/la-desfachatez-intelectual-de-ignacio.html

Negociando con China de Henry M. Paulson, JR, y, ¿el gigante se tambalea?

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/03/negociando-con-china-de-henry-m-paulson.html

Borrados de Omer Bartov, y, ocultar la historia no la cambia.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/02/borrados-de-omer-bartov-y-ocultar-la.html

La gran guerra de nuestro tiempo de Michael Morell (y Bill Harlow), y, la visión de parte de la guerra contra el terrorismo islamista.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/02/la-gran-guerra-de-nuestro-tiempo-de.html

Tierra negra de Timothy Snyder, y el Holocausto en el mundo de Hitler.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2016/01/tierra-negra-de-timothy-snyder-y-el.html

AÑO 2015

¿Está en declive la democracia liberal? en Vanguardia Dossier (nº 59), y, razones para el pesimismo.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/12/esta-en-declive-la-democracia-liberal.html

Populismos, una defensa de lo indefendible de Chantal Delsol, El Populismo de Loris Zanatta, y la anti Ilustración como rebelión contra lo real.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/11/populismos-una-defensa-de-lo.html

París-Modiano. De la Ocupación a Mayo del 68 de Fernando Castillo, y, un historiador en el mundo de Patrick Modiano.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/11/paris-modiano-de-la-ocupacion-mayo-del.html

Contra el poder. Conflictos y movimientos sociales en la historia de España de Juan Sisinio Pérez Garzón, y conflicto social frente a conflicto político.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/11/contra-el-poder-conflictos-y.html

Refugiados, otro proyecto que desafía a Europa en Vanguardia Dossier (especial, nº 58), y, ¿una amenaza interior y exterior?

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/10/refugiados-otro-proyecto-que-desafia.html

Los tesoros de Bruce Springsteen de Meredith Ochs, y la biografía ilustrada.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/10/los-tesoros-de-bruce-springsteen-de.html

¿Cataluña en la encrucijada? No lo creo. Por Jorge Navarro Cañada

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/09/cataluna-en-la-encrucijada-no-lo-creo_1.html

Bumerán Chávez: Los fraudes que llevaron al colapso de Venezuela de Emili J. Blasco, y, enmienda a la totalidad del “paraíso” bolivariano.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/07/bumeran-chavez-los-fraudes-que-llevaron.html

Grecia en el aire de Pedro Olalla, y, la desafección erudita.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/06/grecia-en-el-aire-de-pedro-olalla-y-la.html

Gastronomía de Madrid: Cocina, historia y tradición de Ismael Díaz Yubero, y, reivindicando lo autóctono.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/05/gastronomia-de-madrid-cocina-historia-y.html

Historia de la edición en España 1939-1975 dirigida por Jesús A. Martínez, y, editar bajo una dictadura.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/04/historia-de-la-edicion-en-espana-1939_37.html

Jerusalén de Yotam Ottolenghi y Sami Tamimi, y, la cocina como arma de comprensión masiva.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/03/jerusalen-de-yotam-ottolenghi-y-sami.html

Medicina sin engaños de J.M. Mulet, y, frente a la homeopatía, curanderos, charlatanes, pseudociencias… ¡Ciencia!

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/02/medicina-sin-enganos-de-jm-mulet-y.html

ISIS El retorno de la Yihad de Patrick Cockburn, y, JE SUIS CHARLIE.

http://elpolemista.blogspot.com.es/2015/01/isis-el-retorno-de-la-yihad-de-patrick.html

AÑO 2014
Outlaw Pete de Bruce Springsteen y Frank Caruso, y, la música ilustrada.

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¡No te prives! Defensa de la ciudadanía de Fernando Savater, y, libres e iguales.

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La Cocina del Alabardero de Luis de Lezama Barañano, y, no solo Dios se mueve entre pucheros.

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La gran vergüenza (La gran vergonya), ascenso y caída del mito Jordi Pujol de Lluis Bassets, Espías de Franco, Josep Pla y Francesc Cambó de Josep Guixà, y, presente y pasado de un proyecto extractivo.

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Delizia! La historia épica de la cocina italiana, de John Dickie, y, la necesidad de una gastronomía ilustrada.

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1714 Cataluña en la España del siglo XVIII de VVAA, y, la Diada de la frustración.

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La cocina de La Moncloa de Julio González de Buitrago, y, en torno a los gustos presidenciales.

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Ucrania y Rusia: evolución y contexto del conflicto, de Jorge Navarro, Rusia frente a Ucrania, de Carlos Taibo, y el estado de la cuestión.

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No vamos a tragar de Gustavo Duch, El fracking ¡vaya timo! de Manuel Peinado, y, alternativas frente al desastre.
Nosotros, los abajo firmantes de Santos Juliá, y, el intelectual como sujeto colectivo en España.
Historia mínima del País Vasco de Jon Juaristi, una respuesta intelectual al mito nacionalista.
Paciencia e Independencia de Francesc de Carreras, y, “avui paciencia, demà independencia”.
¡Matadlos! de Fernando Reinares, y, 11M, el atentado de Al Qaeda y “sucesores” en España.
Breve historia de los nacionalismos europeos de Javier López Facal, y, “los nacionalismos son como el olor corporal; uno no percibe el propio, sino solo el ajeno”.
La invención del pasado de Miguel-Anxo Murado, una enmienda a la totalidad.
Lo que nos enseñan los sabios gastrónomos de Ismael Díaz Yubero, Recetas para un mundo mejor de Grandes Chefs, y, erudición y solidaridad con buen gusto.
AÑO 2013
Anatomía de un desencuentro o Anatomia d’un desengany de Germà Bel, y los números de Artur Mas.
200 años de cocina de Isabel González Turmo, y, la gastronomía desde la antropología.
Homo economicus de Daniel Cohen, y el darwinismo social como dogma.
Hay vida después de la crisis de José Carlos Díez, y, la alternativa keynesiana.
La conservación cultural de la naturaleza de Jaime Izquierdo Vallina, y el saber campesino como gestión del territorio.
Caricaturas y retratos de Julio Camba, y, el cincuentenario oportuno.
Qué hacemos por una sociedad laica de VVAA, y, ¿hacia un Estado laico?
Sano y salvo de Juan Gervás y Mercedes Pérez Fernández, ¿Quién teme al copago? De Jaume Puig-Junoy, y, políticas sanitarias alternativas son posibles.

Historia mínima de España de Juan Pablo Fusi, y la historia como proceso.
AÑO 2012
Una Europa alemana de Ulrich Beck, y, la nueva dominación alemana.
El laboratorio del miedo de Eduardo González Calleja, y el fenómeno terrorista al día.
Burgesos imperfectes de Jordi Gràcia, y, la defensa de la disidencia intelectual.
Historia religiosa del Occidente medieval de José Ángel García de Cortázar, Vida y visiones de Hildegard von Bingen edición de Victoria Cirlot, y, religión e historia, una relación difícil.
La espiral de la austeridad, España intervenida de Economistas aterrados, y, ¿hay alternativas?
Noche y niebla en el París ocupado de Fernando Castillo, y, la atmósfera de la Ocupación.
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Diccionario Akal de la Homofobia dirigido por Louis-George Tin, y, el lastre de la intolerancia.
En deuda de David Graeber, Keynes, su tiempo y el nuestro de Luis Ángel Rojo, y, otra forma de entender la realidad económica.
El nacionalismo ¡vaya timo! de Roberto Augusto, y la trampa nacionalista.
Julian Assange. Autobiografía no autorizada, y el engaño de las apariencias.
Donde Las Hurdes se llaman Cabrera de Ramón Carnicer, y la edición contra el olvido.
México en la encrucijada en Vanguardia Dossier (nº 44), y, ¿hacia delante o hacia atrás?
La energía después de Fukushima de Cristina Narbona y Jordi Ortega, y, el debate que no se puede posponer.
Para entender la cultura vasca de Bruno Camus Bergareche, y, conocer para comprender.
Los días que vivimos peligrosamente de Mariano Guindal, y, profundizando en el desastre.
Posteconomía de Antonio Baños Boncompain, y el desarrollo humano frente al económico.
¡Acabad ya con esta crisis! de Paul Krugman, y, una propuesta para ello.
Bruce Springsteen en España de Jordi Bianciotto y Mar Cortés, y la visión española de Springsteen.
Gente peligrosa de Philipp Blom, Cartas a Eugenia de Holbach, Memoria contra la religión de Meslier, y, la deuda con la otra Ilustración.
Peridis, los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011, y una historia gráfica de la Era Zapatero.
Allí donde ETA asesinó de Willy Uribe, y la búsqueda de la libertad cotidiana en Euskadi.
Europa al borde del abismo de Economistas Aterrados, Más allá del Crash de Santiago Niño-Becerra, y la crisis insondable.
Corea del Sur. El pequeño gigante, en Vanguardia Dossier (nº43), y el empuje asiático.
La Constitución de Cádiz, una mirada crítica de Manuel Moreno Alonso, y las diferentes formas de ver 1812.
El arte de vivir ecológico de Wilhem Schmid, de la conciencia planetaria a la ecología inteligente.
Los españoles ante el cambio de José Ignacio Wert, y la transformación de lo mediático en poder.
Gitanas de Claire Auzias, y la sociología de la integración.
Cataluña ante España de Albert Balcells, y la necesidad de diálogo entre Cataluña y el resto de España.
El gentil monstruo de Bruselas de Hans Magnus Enzensberger, y la deriva europea.
Editores, libreros e impresores en el umbral del Nuevo Régimen de Manuel Morán Orti, y los ciclos de cambio tecnológico.
Blanco bueno busca negro pobre de Gustau Nerín, La globalización de las inversiones en África de Adams Bodorno, Historia del Congo de Isidore Ndaywel è Nziem, y presente y futuro de África.
El paradigma digital de Manuel Gil y Joaquín Rodríguez, y el futuro del libro.
El estado del mundo 2012 (Anuario Akal), y como entender el mundo actual.
El declive de Occidente en Vanguardia Dossier (nº42), y el ¿nuevo? orden internacional.
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AÑO 2011
Alimentos bajo sospecha de Gustavo Duch y las alternativas al modelo alimentario.

La Catalunya Soviètica de Ramon Breu y la fascinación revolucionaria de 1917.
El Comandante de Jürg Amann, y el holocausto sin patologías.
La guerra desde 1900, editado por Jeremy Black, y la Guerra como motor de cambio.
Juan Pablo II y Benedicto XVI de Juan José Tamayo, y el rumbo de la Iglesia católica.
La revolución del Tea Party de Kate Zernike, y el auge de los populismos.
Nueva historia universal de la destrucción de libros de Fernando Báez, Libros y libreros en la Antigüedad de Alfonso Reyes, y, el pasado de los libros.
Raíces profundas editada M.Jesús Fuente y R.Morán, La trampa del velo de Ángeles Ramírez, La lujuria en la iconografía románica de Jesús Herrero Marcos, y la historia de la violencia de género.
El precio de la culpa de Ian Buruma, y las otras memorias históricas.
La próxima década de George Friedman y el futuro inmediato del mundo.
Los fascismos españoles de Joan Maria Thomàs, El ocaso de la verdad coordinado por Antonio C. Moreno Cantano, y la particular historia del fascismo español.
11-S, El mundo diez años después en Vanguardia Dossier (nº41), y ¿en qué hemos cambiado?
Despilfarro de Tristram Stuart, Manual para una economía sostenible de Roberto Bermejo, Agua de Julian Caldecott, y la búsqueda de un planeta sostenible.
Residuals o independents? de Jordi Pujol, y la desafección calculada.
Manifiesto de economistas aterrados (VVAA), Las voces del 15M (VVAA), y el otoño indignado.
Noves glòries a Espanya de Vicent Flor, y, ¿es anticatalana la identidad valenciana?
La historia desde mi balcón de Tomás Alcoverro, y el testimonio directo de los acontecimientos.
China, poder y fragilidad en Vanguardia Dossier (nº40), y las dudas sobre su futuro.
¡Comprometeos! De Stéphane Hessel y los movimientos de Indignados.
Comer animales de J. Safran, Los productos naturales ¡Vaya timo! De J.M Mulet, Lo que hay que tragar de G. Duch, y, ¿Pensamos lo que comemos?
Entender la guerra en el siglo XXI de F. Aznar Fernández-Montesinos, El Club de Lectura de los Oficiales Novatos de Patrick Hennessey, y la guerra que viene.
Palabras como puños dirigida por Fernando del Rey, y la visión objetiva de la Segunda República.
La belleza y el dolor de la batalla de Peter Englund, y el universo sentimental de la historia.
De cómo la CIA eliminó a Carrero Blanco y nos metió en Irak de Anna Grau, El amigo americano de Charles Powell, y el papel de EEUU en el franquismo y la Transición española.
La república islámica de España de Pilar Rahola, Nómada de Ayaan Iris Ali, y el Islam en Occidente.
Toros sí de Salvador Boix, y la defensa de la tauromaquia.
La mort de Bèlgica de Marc Gafarot, y en busca de Cataluñistán
Europa contra Europa de Julián Casanova y la amenaza totalitaria.
Catalunya, España. Encuentros y desencuentros de José Enrique Ruiz-Domènec, y la desafección creciente.
Yo maté a Sherezade de Joumana Haddad, Las tradiciones que no amaban a las mujeres de Mª. Teresa Gómez-Limón.- La Mujer en mundo árabe y el feminismo que viene.
El espejismo nuclear de Marcel Coderch y Núria Almiron y, ¿Nuclear? No sé, gracias.
2011, La Revuelta árabe en Vanguardia Dossier(nº39) y el estado de la cuestión.
Belgistán de Jacobo de Regoyos, y el nacionalismo que viene.
¡Indignaos! de Stéphane Hessel y los últimos coletazos del siglo XX.
El Planeta de los estúpidos de Juan López de Uralde, y el ecologismo que viene.
La España de los otros españoles de Carles Bonet y el encaje de Cataluña en España.
La Santa Ignorancia de Olivier Roy y las revueltas en el mundo árabe.
Las torres del honor de Gabriel Cardona, y el papel del Rey en el 23F.
La nación inventada de Arsenio e Ignacio Escolar, y los mitos nacionales.
A favor de los toros de Jesús Mosterín, y la tauromaquia.
España, capital París de Germá Bel y el debate autonómico
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