No creo que sea completamente inútil para contribuir a la solución de los problemas políticos distanciarse de ellos algunos momentos, situándolos en una perspectiva histórica. En esta virtual lejanía parecen los hechos esclarecerse por sí mismos y adoptar espontáneamente la postura en que mejor se revela su profunda realidad.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET

miércoles, 11 de enero de 2012

El estado del mundo 2012 (Anuario Akal), y como entender el mundo actual.

Un año más (y van casi tres décadas) la editorial Akal nos trae el que probablemente es el mejor de los anuarios editados en España (originariamente francés). Más allá de la utilidad de disponer de todo dato o estadística para analizar la realidad, esta verdadera enciclopedia de la actualidad aporta toda una serie de artículos desde donde diversos especialistas desglosan todos los aspectos del mundo actual. Y más allá de ser evidente la posición ideológica de los analistas –claramente situados en la izquierda- el interés de estos artículos es indiscutible para cualquiera que quiera leer una explicación y su consiguiente reflexión sobre el tiempo que vivimos.
El estado del mundo 2012 ha sido dirigido por Bertrand Badie y Dominique Vidal, y cuenta con casi una treintena de artículos aclaratorios sobre diversos aspectos del mundo actual previo al análisis pormenorizado continente por continente y país por país. Dada la imposibilidad (por motivos de espacio) de referirme a todos ellos destacaré algunos:
Cuando lo social desafía a la política y estremece lo internacional es el descriptivo título con el que Bertrand Badie inicia la serie. En el analiza las llamadas primaveras árabes y el papel que en ellas han tenido sociedades allá donde se creían desmovilizadas, impotentes y fragmentadas. “Así, pues, se agrava la distancia entre el tiempo social y el tiempo político, entre una exigencia creciente de participación y un juego político que ya no está en contacto con la realidad social.” Si bien el análisis en ese punto es impecable desde una visión hegeliana de la sucesión en la lucha por las libertades no lo es tanto en la conclusión de Badie que se muestra claramente optimista en ese sentido. Como ya he escrito en varios artículos de El Polemista sobre el asunto no comparto esa extrapolación de conceptos del mundo occidental al islámico y soy pesimista por cuanto creo que la movilización árabe acabará siendo un rechazo de lo político en favor de lo religioso. Más radical resulta el artículo de Jean-Marie Cléry que celebra la llegada de la democracia a países como Egipto por la oposición que ello supondrá al que él denomina “yihadismo de Israel” patrocinado por EEUU. Los hechos han dejado claro que la revuelta egipcia y tunecina han servido para algo tan antidemocrático como la inminente aplicación de la sharia a manos de grupos como Hermanos Musulmanes o Tabligh.
Otro artículo de notable interés lo escribe Dominique Vidal. Se trata de un repaso al estado de los diferentes grupos de la extrema derecha europea. Respecto al caso del apoyo que Marine Le Pen goza entre las clases trabajadoras y que podría ser válida para otros países la reflexión no tiene desperdicio. Respecto de las clases más desfavorecidas: “De ahí el sufrimiento insoportable, que engendra un repliegue en si mismo, en el que solo subsiste la identidad primitiva, resultado de los lazos primarios, familiares, comunitarios. Así se explica que pueda surgir el otro, el enemigo (o el traidor) de mi comunidad, de mi grupo cultural, simbólico o humanitario.” Así, la manipulación de los miedos y las dudas que en grandes sectores de la sociedad ha suscitado la fluctuación de las identidades y la aparición de minorías es la forma en que la extrema derecha ha conseguido calar políticamente y ahora además cuenta con la ventaja del descrédito de todo discurso político.
Contra la omnipotencia de los agentes privados en el orden económico carga Jean-Christophe Graz. Después de lamentar las nulas reformas llevadas a cabo para mitigar el problema llega a una inquietante conclusión: “Dada la situación, la torpeza financiera puede transformarse fácilmente en resistencia activa. En esta ocasión, la silenciosa revolución islandesa se ha hecho a expensas de los todopoderosos agentes privados del orden económico mundial”. Resulta evidente que Graz no es uno de los muchos ahorradores y pensionistas que han visto como el impago de sus depósitos o planes de pensiones les ha dejado en la ruina. La ocurrencia de “seguir el modelo islandés” ha tomado inexplicablemente forma en cierta parte de la izquierda radical y corresponde más al auge de los populismos que a ninguna lógica económica.
No hay ningún tema que se quede fuera de este anuario. Paul Jobin y A.Thébaud-Mony denuncian como las empresas del sector nuclear han huido hacia delante de las catástrofes acaecidas justificándose en los empleos que proporciona la energía nuclear y la menor dependencia energética del petróleo, cuando, matizan, los desplazamientos, operaciones de transporte, enfriamiento y explotación lo contradicen. Todo un alegato antinuclear. Y en la misma línea ecologista Nicolas Haeringer celebra que ante el hundimiento de las diferentes cumbres sobre la cuestión climática, se están produciendo nuevas vías de negociación y creación de movimientos con la aparición de nuevos agentes ecológicos capaces de organizar foros paralelos a las mega cumbres donde no hay posibilidad real de acuerdo. Destaca CJN! (Climate Justice Now!) y CAC (Campamentos para la Acción por el Clima).
Como no podía ser de otra forma los artículos sobre la situación económica abundan; Stéphane Paquin advierte de lo insuficiente de las reformas que el Fondo Monetario Internacional ha acometido para lograr la confianza de las economías emergentes por culpa del veto de facto que conserva EEUU y el exceso de representación europea, y Jacques Le Cacheux desde el más puro keynesianismo previene de las consecuencias de la austeridad presupuestaria sobre el crecimiento, y respecto a los costes del endeudamiento público es pesimista: “Así, la amenaza que pesa sobre los acreedores privados –bancos e instituciones financieras, en su mayor parte- (esos mismos responsables del sobreendeudamiento) los vuelve más desconfiados y los incita a exigir primas de riesgo aun más elevadas, lo cual, al debilitar un poco más a los prestatarios, contribuye a hacer crónica la debilidad del sistema.”
Los malabares peligrosos de las relaciones internacionales son importantes también en este libro, por citar una:
Regís Genté analiza los de Turquía, por un lado en su acercamiento político a Rusia con la finalidad de imponerse como agentes regionales ineludibles, el comercial con el Caúcaso y Asia Central, o el energético donde intenta equilibrar su dependencia de Rusia con sus apoyos occidentales y sus negociaciones con Irán e Irak.
En fin, esta es solo una mínima muestra de lo que puede dar una obra como esta que cada año deja más espacio al análisis y menos a la estadística, pero no por no aportar en ese sentido, si no por enriquecer un anuario que además acompaña unas claves que harán al lector acceder a una página Web donde podrá consultar los datos, gráficos o estadísticas de los últimos años.
Muy útil pues está herramienta a la que, más allá de su posicionamiento con el que se puede estar más o menos de acuerdo, solo ponerle el “pero” de su formato, originariamente pensado para el análisis por países y que ahora obliga a una lectura intensa en un tamaño que ofrecerá dificultad al lector que no disponga de plenas facultades en su vista.


TEMAS RELACIONADOS TRATADOS EN EL POLEMISTA:


 2011, La Revuelta árabe en Vanguardia Dossier(nº39) y el estado de la cuestión.


China, poder y fragilidad en Vanguardia Dossier (nº40), y las dudas sobre su futuro.



11-S, El mundo diez años después en Vanguardia Dossier (nº41), y ¿en qué hemos cambiado?



La próxima década de George Friedman y el futuro inmediato del mundo.



La revolución del Tea Party de Kate Zernike, y el auge de los populismos.




EN EL POLEMISTA HASTA 2012. (ÍNDICE COMPLETO 2011)



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